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LA IRA

“Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.” Aristóteles


¿QUÉ ES LA IRA?

Es una emoción básica, quizá la más compleja de todas, que todos los seres humanos somos capaces de sentir en nuestras carnes y de reconocer en el otro, provocada por la frustración, la amenaza y/o el daño.

¿PARA QUÉ SIRVE?

Es adaptativa y tiene su utilidad, porque nos protege de aquello que resulta susceptible de dañarnos, nos permite defendernos con eficacia de ataques-agresiones y escapar de situaciones amenazantes para nuestra supervivencia.


¿Cómo? Poniendo los límites adecuados con el mundo y con los demás, y expresando nuestras expectativas y necesidades.


Ya os habréis dado cuenta con esta presentación, de que la ira es una emoción de utilidad individual, que posee una inmensa capacidad destructiva para nosotros mismos y para nuestro entorno sobre todo en las situaciones donde se manifiesta de manera descontrolada. Por ello todas las sociedades han tenido como prioridad desarrollar mecanismos de control de la ira que eviten en la medida de lo posible una destrucción masiva de los individuos que las forman.


¿CUÁNDO EMPIEZAN LOS PROBLEMAS?

Cuando fallan los mecanismos reguladores de esta emoción (resultado de la interrelación de tres factores: neurobiológicos, culturales- educación- y contextuales- medio social-) la conducta descontrolada de la ira (impulsiva, poco eficaz en la toma de decisiones para conseguir los fines, no empática, agresiva y violenta) entorpece sobremanera nuestras acciones, impidiéndonos conseguir nuestros objetivos y dificultando nuestras relaciones con nosotros mismos y con el entorno. Por lo tanto, no somos felices, no podemos serlo porque dominados por la ira somos incapaces de cubrir nuestras necesidades, estamos constantemente a la defensiva puesto que interpretamos las situaciones como amenazantes, actuamos con agresividad y con agresiones lo que impide que respetemos a los demás y tampoco podamos respetarnos a nosotros mismos.


¿LA CONCLUSIÓN ES QUE NO DEBO ENFADARME NUNCA?

No, sentir ira y enfadarse es natural y tiene su función adaptativa. Lo importante es aprender a manejarla y que no tome el control de nuestra vida y nuestras acciones.


Si consideras que tienes dificultades a la hora de manejar esta emoción, no dudes en consultarnos en DPsico y estaremos encantadas de ayudarte.

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