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Cuando el embarazo llega tras un aborto previo

Cuando una mujer se enfrenta a un embarazo deseado, normalmente lo vive con gran ilusión y esperanza, como un momento muy dulce en su vida. También pueden surgir miedos, inquietudes, y otra serie de dificultades. Esta otra cara del embarazo es la que prevalece cuando éste ocurre tras una pérdida anterior, donde los temores se acrecentan y acompañan a la embarazada con gran intensidad.


Después de una pérdida perinatal, entre el 50 y 80% de las parejas vuelve a concebir. La nueva gestación tras una muerte perinatal está llena de dudas, miedos e inseguridades, y es una situación que va a suponer un desgaste físico y emocional.


El marco de referencia de los padres para el siguiente embarazo es su experiencia anterior. Estos padres han perdido la inocencia. La probabilidad estadística les ha traicionado, y cuando se ha producido una muerte, viven con constante ansiedad pensando que pueda ocurrir otra vez.


Ante la noticia del nuevo embarazo pueden producirse diversas reacciones emocionales:algunas mujeres muestran alegría y entusiasmo, mientras que otras no manifiestan su satisfacción ni lo comunican a sus allegados hasta una edad gestacional avanzada. Y en la mayoría de las ocasiones conviven sentimientos de alegría mezclados con tristeza, miedo e incertidumbre.


Es frecuente que la mujer compare el embarazo actual con la gestación anterior, lo que puede desencadenar un estado de hipervigilancia, ya que existe el temor de que algo pueda ir mal en cualquier momento, aunque los resultados del control prenatal indiquen lo contrario.


Son comunes los cambios en algunos de los hábitos de vida como la dieta, el ejercicio, los viajes e incluso la actividad sexual durante la gestación, ya que creen que pudo existir una relación entre su conducta y la pérdida. También suelen consultar a más especialistas y hacerse más revisiones.


A menudo encontramos una resistencia de la mujer a establecer el vínculo de apego en el embarazo del nuevo bebé, llegando a retrasar los preparativos en torno al nacimiento del bebé por temor a "ilusionarse" y ocurra de nuevo. En estos casos, el trabajo terapéutico con estas mujeres y sus parejas (si las hay) puede resultar de gran ayuda.


Una característica común a la mayoría de las pérdidas perinatales, es la incomprensión y la falta de validación que tienen las familias que las sufren por parte del entorno. Y esto ocurre, aún más si cabe, en los casos donde la pérdida ocurre a principio del embarazo.

Cuando la mujer vuelve a estar embarazada, su entorno puede no tener en cuenta el anterior embarazo, por lo que esto puede repercutir en el estado emocional de la madre en la nueva gestación.

En este contexto, contar con un grupo de apoyo resulta fundamental, ya que compartir la experiencia y comprender las fases por las que vas a ir pasando, resultan de gran ayuda para acompañar a la embarazada en esta etapa.


La psicología perinatal abarca todas estas situaciones, ayudando a la mujer y su familia a entender todo el proceso por el que están pasando y vivir el nuevo embarazo con una nueva mirada.

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