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ANSIEDAD en NIÑOS y ADOLESCENTES: TRATAMIENTO


A la hora de abordar los diferentes cuadros de ansiedad, la intervención más eficaz es aquella basada en técnicas cognitivo-conductuales, ya que se focalizan en las manifestaciones sintomáticas descritas en la entrada anterior: síntomas físicos, cognitivos y fisiológicos.

A continuación, se presentan tres técnicas cognitivo-conductuales muy utilizadas en terapia a modo de ejemplo:


Desensibilización sistemática

La desensibilización sistemática se considera la opción más efectiva para el tratamiento de fobias infantiles. Consiste en una exposición graduada del estímulo temido, elaborando una jerarquía de estímulos (del más temido al menos temido) y hacer al paciente "enfrentarse" a ella, ya sea en imaginación o en realidad. Una vez se está presentando el estímulo, surgirá la emoción de miedo.

El objetivo de esta técnica es enfrentarse a ese miedo y no "escapar" hasta que esa sensación de miedo desaparezca. De esta forma recorremos toda la curva de ansiedad (explicada en la entrada anterior) comprobándose que, efectivamente, no hay nada que temer.

Por supuesto, esta técnica se hace en un ambiente seguro y controlado y se adapta personalmente a cada sujeto.


Técnicas de relajación

Como tratamiento para los síntomas motores y fisiológicos, tales como temblores, sensación de falta de aire, nudo en el estómago, etc. se aplican diferentes técnicas de relajación, adaptadas a usuario, edad y situación.

Una técnica muy utilizada es la conocida Relajación Progresiva de Jacobson, que consiste en realizar, a modo de escáner corporal completo, ejercicios de contracción y relajación de los diversos grupos musculares, manteniendo en todo momento una respiración profunda y centrando la atención en las sensaciones corporales.

Esta técnica completa es larga y complicada, pero hay versiones más cortas que se adaptan mucho mejor a los niños y que pueden practicarse tanto en las sesiones como en casa de forma muy sencilla y segura.


Autoinstrucciones

Esta técnica consiste en modificar el diálogo interno del paciente a la hora de enfrentarse al estímulo potencialmente negativo. Como ya se ha comentado en la entrada anterior, una persona que presenta un cuadro de ansiedad siempre tiende a anticipar lo que está por ocurrir, con pensamientos negativos.

Vamos a realizar una estrategia guía para enfrentarse a esa situación temida de una forma más positiva. Primero identificaremos esos pensamientos negativos, aprendemos a detectarlos y los modificaremos para que trabajen en nuestro favor.


Esperamos que os haya resultado de utilidad.



EQUIPO DPsico.



Referencias:

Bermúdez Sánchez, A. M., & Paz Bermúdez, M. (2010). Manual de psicología clínica infantil. Madrid: Biblioteca Nueva. Madrid: Biblioteca Nueva.

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